En mi mochila 

No estás, pero la ciudad
parece respirar tu aroma 
No estás, pero tu ciudad
hoy late al cantar tu sombra.

Fugaz, un rayo de luz
se pierde en mi negrura, espuma
Cristal que se rompe en dos 
el corazón se me bifurca 

Son dos o tres recuerdos 
ridículos motivos
Te llevo en mi mochila 
conmigo. 

Liviana como un pez
de plomo en pleno vuelo
si siempre está nevando 
desnuda me congelo.

Tu voz en mi garganta 
tu vino y mis mareos 
tu mano en el saludo
acarició mis dedos.

No existe esa ciudad
se cierran todas las ventanas
corresponde olvidar 
tu no correspondía llama.

Quizás te lleve igual
en un rincón puro, en mi alma.
Radiante ventanal 
en el silencio y en la calma.

Son dos o tres recuerdos 
ridículos motivos
Te llevo en mi mochila 
conmigo. 

Liviana como un pez
de plomo en pleno vuelo
si siempre está nevando 
desnuda me congelo.

Tu voz en mi garganta 
tu vino y mis mareos 
tu mano en el saludo
acarició mis dedos.